El colapso con los exámenes comienza a cerrar autoescuelas en Cáceres

By admin | Noticias

Jul 31

Las listas de espera para el examen práctico de conducir están sobresaturadas. Los pupilos deben aguardar múltiples meses, llegando a alcanzar el año, para presentarse al examen.

El negocio que tienen las autoescuelas en Cáceres pende de un hilo por la escasez de trabajadores públicos que examinan. Las listas de espera para efectuar el examen práctico de conducir están tan sobresaturadas que muchos pupilos se ven forzados a aguardar múltiples meses para lograr presentarse. Caso de que suspendan, el proceso se eterniza hasta más de 1 año.

«Hay más de doscientos cincuenta personas en todo el país aguardando para efectuar la prueba de circulación. La situación es embrollada», demanda el presidente de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), José Miguel Báez. El caso de la ciudad de Cáceres está muy por encima de la media nacional.

Jubilaciones de funcionarios que no se han repuesto, la negativa de la Administración a abonar las horas extra a los examinadores que aún ejercitan y la minoración de la carga de trabajo desde las huelgas de dos mil diecisiete son los primordiales motivos para explicar este colapso en la DGT. «Tráfico solicita efectivos, mas Hacienda se niega a abonar, y eso que cobra más de noventa euros por pupilo en tasas», declara Báez.

Para procurar solventar el inconveniente, desde la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) demandan la integración inmediata de ciento veinticinco examinadores que se repartan en las provincias que no dan abasto, a los que habría que sumar otros cincuenta profesionales itinerantes. «Se llenaría de aspirantes ¿Quién no quererá trabajar por mil quinientos euros por mes, más pagas, con la posibilidad de salir a las tres? Tendrían examinadores en diez minutos», asegura definitivo.

La ruinosa situación de las autoescuelas cacereñas

La carencia de examinadores no solo desespera a los aspirantes a conductor, asimismo lleva a muchas autoescuelas a la ruina, conforme Báez. Mientras que su actividad está embarrancada, estos negocios ven de qué manera mes a mes deben encarar el pago de la nómina de sus profesores, el costo de los automóviles o bien el alquiler de sus locales. «Existen algunas autoescuelas que solo han podido presentar pupilos seis veces por año, y de esta forma no podemos trabajar. Como eso no es rentable, muchas han cerrado y va a haber otras que deban cerrar», advierte Báez. Conforme sus cálculos, España ha pasado de tener nueve mil trescientos autoescuelas a ocho mil ochocientos en los últimos un par de años.

La desesperación de los pupilos

Eva es una pupila de treinta y dos años que ha vivido en sus carnes el drama laboral que cuenta Joven. «A mi marido le ofrecieron en el mes de enero un contrato para conducir un trailer y, desde ese momento, lleva aguardando a examinarse de las 3 pruebas que le demandan. Ya ha perdido el contrato. Estamos tan estresados que nos hemos proponiendo hasta mudarnos a otro país», asegura.

Aparte de terminar con la paciencia de los aspirantes al carné, las largas listas de espera están acrecentando el índice de suspensos en las autoescuelas pues los pupilos no pueden permitirse a nivel económico estar dando clase hasta el momento en que les toque examinarse. «Dan las clases a saltos, cuando lo aconsejable es que asistan de forma regular hasta el examen a fin de que no olviden los conocimientos adquiridos», explica José Miguel Báez.

Tratos entre la Guardia civil y la empresa privada

Frente a la gravedad del inconveniente, y mientras que el Gobierno decide si convoca más plazas, la DGT ha propuesto que se reclute guardas civiles de la Agrupación de Tráfico que estén en situación de reserva para ejercer de examinadores. «Es lo mejor que nos podría pasar», apunta Baéz, que apoya esta idea «indudablemente» por el hecho de que «son gente muy preparada». Para el encargado de la patronal de autoescuelas, «la enorme experiencia» de los guardas civiles haría que «tras pasar un curso de capacitación pudiesen estar examinando en un par de semanas. Eso descongestionaría mucho la espera».

Rafael Joven apoya la idea de convocar guardas civiles retirados y asimismo plantea un modelo afín al portugués, que ha liberalizado una parte del sistema de examen. «Si hubiese examinadores que trabajaran para el campo privado, no habría un inconveniente de falta de efectivos. De la misma manera que en Sanidad, debería existir la opción de que los examinadores dejen de ser funcionarios», ha considerado.

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